jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Quien es más valiente?

No pretendo conseguir lectoras en gran demanda escribiendo sobre las mujeres, sino, intento –ahora sí- concientizar a quienes pasean por las calzadas de estas páginas, sobre cómo la historia ha hecho de lado todo intento de las mujeres por sobresalir. No cabe duda que en estos tiempos las oportunidades para el sexo femenino se están dando de alguna manera, pero el macho sigue siendo esa especie opresora, los que discriminan y pisan la libertad de las mujeres. No quiero generalizar tampoco porque me estaría incluyendo, pero no hay que negar que aún existe ese estilo de hombre, esa parte de la sociedad que sigue en el barbarismo de siglos pasados, de lugares donde se generó el poder masculino cortando las alas de la capacidad femenina.

Y digo que “en lugares” porque no en todo el mundo el macho ha sido el todopoderoso de la sociedad, basta con mirar la historia y envolvernos en las páginas que hablan de los primeros intentos de lucha por la libertad latinoamericana y aquí quiero hacer una pausa para mencionar el porqué vuelvo a tocar el tema.

Hace unos días veía un programa transmitido por televisa llamado Tercer Grado, en el que con base en la pregunta “¿está preparado México para ser gobernado por una mujer?” tras conocerse la victoria de Dilma Rousseff como presidenta de Brasil, se tocó el tema del machismo como elemento principal en este país por el que las mujeres no logran ser candidatas fuertes. Para no mencionar nombres y que luego digan “se quiere colgar de las famas de fulano y zutano”, varios panelistas enfatizaron con precisión que no son machistas; pero lo paradójico del caso es que en el foro, sólo una mujer hablaba del tema, misma que era callada en varias ocasiones ¿y no hay machismo?

Lo que logran las mujeres es poco celebrado; sus éxitos pasan desapercibidos a menos que sean faranduleras y estén metidas en chismes de comadres. Y es otro de los motivos por lo cual escribo esto. Ya hace algún tiempito he visto con gusto y por casualidad, porque insisto, esto es sólo una nota, no una noticia grande, que la selección mexicana de mujeres ha estado teniendo éxito en varios partidos; pero no he visto magnas propagandas motivando a la sociedad mexicana a ver el mundial de mujeres, ha celebrar las victorias de las seleccionadas; no he visto playeras con el nombre de ellas, promociones de las empresas de celulares, cervecerías motivando a los mexicanos a reunirse, y lo peor ni en las redes sociales hay consideraciones para ello. Nadie cita a los amigos para ver el partido en tal o cual bar. No soy un crítico del futbol, pero a ojo de buen espectador he caído en cuenta que las chicas juegan mejor que los seleccionados; cuál Chicharito ni que ocho cuartos; las mujeres juegan tan bien y le ponen más ovarios a cada partido que huevos, los hombres (con el respeto de todos).

Por ello, porque la mujer es más entrona, más valiente, el hombre ha utilizado su fuerza física para someterla y tener a sus pies a un género al que se la ha juzgado de débil; y no sólo en la familia, sino en su desarrollo pleno frente a las actividades que la sociedad ha ido generando. En la historia siempre ha existido el Padre de tal o cual ciencia, el Padre de tal o cual tendencia literaria, el Padre de esto y del otro, pero ninguna ha tenido madre. En religión Dios es masculino, se le refiere como “Nuestro Señor”, como el Padre de la humanidad y creador de todo. Que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. Hombre es la generalidad humana y la mujer es compañera de; la que incitó al pecado, la del error pues.

Yo tengo mis discrepancias y de un tiempo acá he decidido que mi divinidad es una mujer. La madre y señora del universo, la creadora de todo. No es posible -si a género nos refiramos- creer que un hombre de vida, porque si a imagen y semejanza estamos hechos, en esta parte del universo que nosotros habitamos, la mujer es quien permite que un ser exista, de ella nos valemos para formar todo lo que nos mantiene en pie, todo lo que existe para que pensemos, para que seamos parte de esta sociedad. Mi deidad es una mujer hermosa: la belleza sólo puede generar belleza; sólo hay que mirar la naturaleza a plenitud.

Pero nos hacemos tontos pues manteniendo ciertas creencias que no cambian. Sintiendo en el fondo del ser un aire de superioridad ante un género al que nos negamos que nos gobierne o que tome las riendas de un hogar; creencia que se ha impuesto en muchas generaciones y que las madres de antes han criado a sus hijas a la antigua, a la machista. Aún en algunas familias, las madres educan a sus hijas con el gran consejo de que el hombre es para el trabajo y ella para la casa. Que el hombre puede ser todo de la puerta para afuera mientras cumpla en su hogar. Que aunque salga con otras mujeres, que se aguante mientras no le falte nada. Qué machista es el pensamiento de antaño. No culpo a las mujeres, sino entiendo el motivo.

En la historia- como ya lo mencioné en la columna anterior- se ha dado todo el mérito a los logros de Héroes y Mártires; los líderes son los buenos, las mujeres, pues son buenas acompañantes que sirvieron a la causa y así queda. Fulana de tal fue la gran esposa de nuestro héroe, así me enseñaron en el colegio. Pero gracias a la información uno descubre el desempeño de la mujer en las luchas de los países.

En la primaria, recuerdo que a uno de los héroes del Perú que se mencionaba mucho era a Tupac Amaru II, hasta nos hacían aprender el “Canto coral a Tupac Amaru” de Alejandro Romualdo; nos aprendíamos sus hazañas, cómo lo mataron; inspiraba su fuerza, sus extremidades que fueron estiradas por 4 caballos; era sorprendente. ¿Pero quién estaba detrás de todo el movimiento; quién daba las estrategias y por qué se perdió la batalla? Porque el machito no le hizo caso a su esposa pues, a aquella mujer que cuando mencionaron su nombre, ha estado conmigo como gusanito insistiendo en que lea sobre ella, hasta que me decidí y busqué la historia de Doña Micaela Bastidas Puyucahua. Sobre ella no se me enseñó más que fue la esposa del primer Prócer de la Independencia del Perú, don José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru II. Pero no se me dijo que se perdió la lucha porque Tupac Amaru no escuchó las palabras de su esposa cuando lo conminó a atacar Cusco. Por eso debemos reconocer que; como me dijo mi madre: “detrás de un gran hombre hay una excelente mujer”

El primer intento de independencia de la dominación española en América se origina en el Perú, estallando la primera insurrección de signo indígena tras la represión histórica en la que vivían los indígenas peruanos a fines del siglo XVIII, heredada de los tres siglos vejatorios de España en América. Y ésta lucha fue protagonizada por la pareja Túpac Amaru y Micaela Bastidas y a ella me dedicaré.

Micalela Bastidas fue la primera heroína que no sólo luchó por la emancipación de su pueblo sino por mantener algo que la invasión española quito a nuestras sociedades prehispánicas y que ha sido parte de la tradición indígena: la participación de la mujer en la vida social y política. Yo no recuerdo que esto se me haya dicho jamás. Nunca vi un poema para ella; pero no queda ahí; esta mujer se convirtió en símbolo de lucha contra la opresión y la explotación colonial a pesar de que en aquella época, los españoles trataron de abolir al extremo esa tradición mencionada con negritas arriba, siendo la mujer víctima de todo tipo de violencia, de abusos; y fue el nombre más visible de una legión de luchadoras andinas, quechas y aymaras que participaron en este movimiento, dirigiendo sus ejércitos y elaborando estrategias en la lucha.

Ella también trató de unir y aliar a indios, cholos, zambos, negros, mulatos y criollos para luchar la idea emancipadora; y es como se convirtió en una de las primeras defensoras de la igualdad racial en América. Crónicas de la época la mencionaron como la figura más valiente y audaz que el propio Túpac Amaru. Una imagen de superioridad que confirman las correspondencias que mantuvo la pareja mientras duró la lucha. En esas cartas, Micaela aparece como estratega principal para la toma del Cuzco, ejerciendo labores políticas, militares y administrativas, e incluso en ocasiones la jefatura interna del movimiento.

La nefasta represión con que finalizó este capítulo de la incipiente historia emancipadora ha dejado en la memoria hispanoamericana la deplorable muerte que se dio a Túpac Amaru. Pero la misma crueldad que se aplicó al cabecilla de la insurgencia alcanzó también a Micaela Bastidas, y su ejecución la describen textos de la época como La Relación histórica de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Tupac-Amaru, en las provincias del Perú, el año de 1780:

“Luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo, a presencia del marido, se le cortó la lengua, y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque, teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándola lazos al pescuezo, tirando de una y otra parte, y dándola patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar”. Murió de 36 años.
Así fue como Micaela Bastidas se inmortaliza en la historia peruana, y es por ello que la literatura también le rinde homenaje y hace justicia histórica como símbolo de lucha de las mujeres transgresoras de la historia escrita siempre en masculino, pero claro, no lo escribe un hombre, sino que en el siglo XX la gran ideóloga y activista del socialismo peruano, la escritora Magda Portal -fundadora de la poesía moderna escrita por mujeres en el Perú- quien escribió el poema "Palabras a Micaela Bastidas". En sus versos la homenajea como madre de luchadoras en la que se encuentran Francisca Zubiaga, Flora Tristán o Clorinda Matto; como cogestora del levantamiento independentista más importante; como "legionaria" y "guerrillera inmortal", contra quienes trataron de darle no sólo muerte física sino también muerte histórica. Magda Portal escribe pues:
Sigues de pie... Alta de pie sobre los Andes…
Vuelve a asumir tu cetro de luchadora insigne
Asómate desde tu inmortalidad y dicta nuevas proclamas
a tus indios que están ahora mismo disputando
el derecho de poseer su tierra usurpada por los
explotadores. Diles que está presente aún el genio de tu raza.
Así es pues que la mujer ha desempeñado una labor importante en todas las luchas adjudicadas a los hombres, y hoy he querido dedicar esto a Micaela Bastidas por ser la mujer iniciadora de una lucha que no acaba. Una lucha que poco a poco va teniendo resultados gracias al ímpetu de las mujeres que caminan por las espinosas calles del machismo.
No darles su lugar sería como decir “soy hijo de fulano de tal, con la mujer que prestó su vientre para yo nacer”. Porque la igualdad no es sólo de razas y colores, sino también implica igualdad de género. No es sólo decir que fueron las mujeres de los héroes, o las adelitas de la revolución, sino traer consigo el fondo de todo, su rol como tal, su papel como compañera y como gestora de nuevas ideas.
Hay que alejarnos ya de prejuicios; de creer que el desarrollo de la mujer generará mandilones o saco largos; hay que apoyar candidaturas, de probar un nuevo gobierno como lo han hecho en Brasil, Chile y Argentina; que no queden no más en congresistas y alcaldesas; sino que se les dé las llaves de un país entero.
Y si eres macho y te crees valiente, arriésgate pues a que te gobierne una mujer.
Agradezco sus comentarios como siempre en:
miguel-amaranto@hotmail.com




1 comentario:

klaholit dijo...

GENIAL..........GRACIAS