martes, 13 de octubre de 2009

Sobre el amor en los tiempos de la Tecnología


Después de haber escuchado el programa musical del conductor Carlos Rimada, en el que se transmite Rock en español e inglés, por Radio Torreón; entré al mundo de las ideas, del pensamiento y la reflexión, partiendo de un tema que Carlos sugirió con base a una pregunta: ¿Qué piensan del amor en los tiempos de la tecnología?.


La respuesta del auditorio fue precaria y las llamadas y los mensajes de texto que recibió, en su mayoría fueron para pedir la canción preferida con clásicos del Rock. Quien escribe y un par de radioescuchas opinamos acerca de ello, coincidiendo de alguna forma con los comentarios.


Por ello y por la ausencia de respuestas, concluí en lo siguiente: Puesto que el chat y esta tendencia a tener una pareja sin la menor señal de compromiso sentimental, es parte de estos tiempos "Modernos"; el amor ha pasado a ser parte de los tontos, de los antisociales, de los maricas, ya que los machotes, esos rudos de gimnacio, sombrerudos de rancho no se enamoran por que el amor, o los efectos del mismo los lleva a la ignominia, a ser el vacilón dentro de sus grupos. Sucede lo mismo para con los rockeros, punk, dark; hombres y mujeres que están dentro de esas tribus urbanas que no asumen que el amor les toca. Yo conviví con chicos y chicas de estos grupos, y ahí hablar del amor era una estupidez total, ya que el amor y la reveldía no deberían estar juntos; pero, lo paradójico inaceptable entre ellos, es que se formaban parejitas sumamente melosas hasta el hartasgo. curioso ¿no? Dejen que fluya, no oculten.


Y eso es lo que nos da la tecnología, pues. Hay muchas parejas que se forman gracias al chat, se conocen por el chat y conviven por el chat. Viven una relación sin contacto, ausente, una relación a distancia en la que, a fin de cuentas, a quien se quiere es a la computadora. Una relación sin contacto no es un conductor de emociones sino, un estímulo al vicio cibernético. Pero en estas relaciones la interacción es exageradamente cariñosa, muy dulce hasta seductora, sensual y erótica; manifestaciones que los que tenemos la oportunidad de tener a la pareja a nuestro lado, la negamos para no vernos como los cibernovios. Esto de las comparaciones, la competencia entre grupos para ver quién es más revelde, rudo, macho o hembra nos lleva a ocultar un montón de emociones, de evadir ese cosquilleo que nos guía al amor.


Pero en el fondo, todos somos cursis, demaciado, diría, pero se oculta para no ser etiquetado de idiota, débil, quizá; por esta razón-creo- el amor se ha dejado de expresar como ese algo inexplicable que mueve todo el organismo, que hace explotar el pecho, la cabeza, que contrae el abdomen con nervios que le dan un color diferente al escenario de la vida. Y es que el amor es un total inexplicable que sólo se necesita sentirlo y expresarlo.


A pesar de lo que escribo habrá quien me juzgue de cursi, de idiota, quizá de maricón; pero siento que no hay peor idiota que el que no quiere aceptar que la vida se vive con sentimientos, con emociones que en su conjunto nos dan la capacidad de amar.


Esto no es un discurso puritano y conservador, es un acto de conciencia personal basada en una conclusión después de observar la sociedad (que tampoco quiero decir que esto es un problema general, ya que aún hay personas que aman sin ocultar nada) y la quise compartir. Esto gracias a Carlos Rimada por hacer esa pregunta tan sencilla que me hizo volver a mí mediante la observación al entorno. Y de alguna manera, esta reflexión me lleva a decir que amo a mi esposa: Alfa, eres un ángel.


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