lunes, 27 de julio de 2009

¿Y la poli, apá?


El fin de semana, una amiga mía quedó de verse con un familiar, en la Alameda, para ir a tomar un café y mientras esperaba, a plena luz de la noche y confiada en la tranquilidad de la zona, confiada en el recuerdo de los comerciales que hablaban de la policía de Torreón como la mejor del norte de México, sacó un cigarro y lo fumó sentada en una banquita, en un costado de la fuente. Después de haber gozado el olor a tabaco mezclado con los diversos olores de la zona, se dispone a caminar por esa misma calle mientras llegaba el familiar. Por ahí habían parejitas, señores que recogían los residuos de lo que fue un evento, autos circulando y uno en particular que ya había dado más de tres vueltas a toda la Alameda.

Apenas habían dado las diez y no había un policía en todo el lugar. Pero mi amiga creyó que los guardias del orden andaban por ahí, escondidos para sorprender a quien se atreviera romper la tranquilidad de los transeúntes; así como los chicos de vialidad se esconden para atrapar a quien comete infracción. Por eso ella se dispuso a caminar a pesar de haber visto el mismo carro dando vueltas y que ya le pareció sospechoso. Y es que como no ve el noticiero de la tele y no lee los periódicos porque su actividad laboral no lo permite, ella sigue manteniendo esa idea puesto que sobre la seguridad de Torreón se habló bastante, se gritó mucho sobre la mejor policía para que las otras ciudades oyeran y siguieran el ejemplo; ella es ingenua a la capacidad real de la policía.

Pero como sigue creyendo eso, al no ver ni siquiera una patrulla, se dijo para sí que puede ser una de las buenas estrategias de los guardias: Quizá no hacen escándalo para sorprender al delincuente in fraganti. Y mientras depositaba su confianza en quienes no veía, un tipo se baja del auto sospechoso, la abraza y le pone un cuchillo en la espalda exigiéndole la bolsa; bonita por cierto pero con 100 pesos, sus accesorios y cigarros. Ella grita esperando que se acerquen sus héroes y el delincuente se espanta y sale corriendo. Pero el ladrón no huye de la policía, corre asustado por el valor de mi amiga o quizá por el abominable grito. Y cuando apenas ella iba tomar un taxi para retirarse de ese lugar que cada domingo se llena de familias y todo es diversión y tranquilidad, llega el familiar y desahoga el susto; el viernes para ella se convitió en un tormento; tuvieron que irse mejor ya que el ladrón echó a perder su plan.

¿Y dónde anda la policía a esa hora; acaso para las diez ya dejan de trabajar o es hora de su cena y no tienen que interrumpirla por nada? ¿Y dónde está esa policía que prometía ser la mejor del norte de México? En huelga ¿no?

La ciudad se ha vuelto un peligro desde hace tiempo y hay gente que se reúsa a creerlo. Un familiar de mi esposa que vino de Ciudad Juarez quedó perplejo ante lo que sucedía en Torreón.

¿Hasta cuándo va a durar esto; qué nos espera a quienes vivimos en esta ciudad? Por el momento hay que cuidarnos, caminar con sigilo por las calles incluso cuando el sol nos esté alumbrando.

Mientras citaré una frase que se hizo famosa no por célebre, sino por la situación jocosa en la que se mencionó: "tengo miedo, tengo miedo".

Usted, amigo, ¿qué opina ante esta situación, por qué cree que se haya degenerado este afán de ser los mejores en seguridad pública?

agradezco sus comentarios.

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