viernes, 22 de mayo de 2009

• Santísimas filosofías de María.

                                                                                                                                      por: Socram Otaner

Textos originales escritos por la mismísima Maria, pero no esa.

Sangrar no es lo importante, como afirman algunos. Aprender a hacerlo mientras se vive, eso es lo complicado. Eso es lo cabrón.

Y la oscuridad llegó en cuanto me decidí a soplar las velas. La oscuridad con piernas era. Atravesar-nos, tormenta y yo. La oscuridad con piernas que tropieza con la cornamusa y cae a puerto. Sacudirse, un recuerdo: Una luna llena en cada esquina de ese escote.

Un día el vientre se colapsa, se intuye moribundo, y se comprime, tanto que explota para sus adentros, implota. Se crea un hueco que succiona, desesperado procura remedio… remedio.

El día es una camisa de fuerza, cada seguro nace de las propias entrañas y se fortalece con los actos. Hoy te quitan el hierro, hoy la atención, mañana los huesos.
La noche es aliada donde rara vez se encuentra cómplice.


Weretree

Se marchitan los brazos, las piernas se desquebrajan, y las lágrimas son lajas añicos contra el piso. El movimiento se hace crujiente como lento, los dedos se alargan, delgadas varas. La cabeza, cornamenta en flor abriéndose paso, cresta de coral rojo.

Si fuéramos árbol y cada pensamiento fuera una hoja, ¡ay de aquellos los marchitos y perennes!

La garganta se enrosca se anuda, seca, encallece, se bruñe.

Hormigas recorriendo el cuerpo, comiendo-te, las hojas a pedazos diminutos.

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